miércoles, 21 de septiembre de 2011

De la vida y otros (pequeños) demonios...

Después de medio año de ausencia, hoy saco 10 minutos para escribir-tontear por aquí. Y sí, parte del título me lo robé de una película tica que no les voy a decir cuál es jeje. En fin... Hoy escribo porque lo necesito. Desde algún tiempo venía pensando en un tema, digamos vacilón y entretenido, pero no se me ocurría nada.
De la vida y otros demonios no significa que la vida es implícitamente un demonio, en realidad es lo contrario. Los demonios están en la vida, inclusive en las cosas que usted asume por buenas. A veces nos llevamos sorpresas de gente que jamás lo esperaba. No se si lo han notado ¡pero siempre pasa! (al menos a mí)
Hace unos días me tocó verlo en primera fila, en vivo y a todo color. A veces resulta un poco difícil aceptar la realidad (por mas tonta y/o sencilla que sea).
¿Madurez? ¿Respeto? ¿Confianza? ¿Amistad? Sí, todas esas palabras traen su pequeño demonio adentro desde el principio. Cómo aceptar la situación y cómo reaccionar ante ella define mucho a las personas, así como también dejar pasar las cosas. A eso le llaman madurez (o al menos eso es lo que entiendo yo). ¿Madurez como demonio? Jeje no. En realidad la madurez tiene un punto medio que (según me enseñaron en mi casa) hay que mantenerlo. Todos estamos de acuerdo en que una persona poco madura resulta molesta. Pero... ¿Cómo saberlo? ¿Quién dice quién es maduro? Es pura percepción personal. Resulta contraproducente pues alguien que juegue de maduro también es captado como molesto. El pequeño demonio aquí cae en la capacidad de tener la suficiente cuota de madurez para cada momento de la vida.
El respeto es un tanto más complicado... Cosas como a quien respetar y como respetar implican grandes decisiones en lapsus cortos de tiempo (casi siempre). Hay respeto "designado" (respeto hacia mi familia, respeto hacia los mayores, respeto hacia profesor, respeto hacia la bandera...). Digo designado pues las reglas de la sociedad, deberes como ciudadanos y la ética como personas establecen que es lo correcto. Sin embargo, hay otro tipo de respeto... el que se gana. La decisión de quién se lo gana y cómo se lo gana recae en una situación muy personal. El respeto por alguien es muy difícil obtenerlo y muy fácil de perder. Basta con 15 segundos "mal planeados" para mandar a la basura una relación construida en años. ¿El pequeño demonio? A veces se respeta a quien no se lo merece.

Yo soy de las personas que creen que el respeto va de la mano con la confianza, y esta no es la excepción. Hablar de confianza es muy delicado, por dicha yo estoy escribiendo (el chiste del mes). Digo que van de la mano porque son muy parecidos. ¿Se respeta a alguien porque se confía en alguien? No necesariamente, pero creo que todos estamos de acuerdo en decir que se confía en alguien porque se respeta. Al igual que el respeto, la confianza es muy difícil de ganar y muy fácil de perder (todos lo sabemos pues a todos nos ha pasado que confiamos en la persona que menos tuvimos que hacerlo jeje). La confianza no es un pequeño demonio, lo que representa la confianza sí. Uno de los grandes pilares que sostiene el corazón humano se llama confianza, y cuando se es traicionada el corazón se cae de lado (física simple jeje).
Por otro lado, la amistad es un tema muy amplio. Por ejemplo, podríamos hablar por meses de los muchos tipos de amistades (en percepción simple). Hay personas que son amigos de todo mundo, como también personas que diferencian a "conocidos" de "amigos". ¿Cuál es la diferencia? No se, yo siempre paso recto en ese tipo de decisiones y obviamente me lleno de malas consecuencias. ¿Amistad como demonio? Pues no. Al menos no la amistad pura. Cuando una amistad vale la pena es fácil sobreponerse a cualquier situación difícil (lo sé porque hace como una semana me tocó vivirlo en su máxima expresión), sea cual sea. Curiosamente, para situaciones así se necesita madurez, respeto, confianza y amistad. Si alguna de esas condiciones falla, el daño se presenta sea cual sea.
En fin... La vida nunca es color rosa, solo por ratos parece coger un tono parecido. Esos pequeños diablillos no están por jodernos la vida, están para enseñarnos a vivir (diiiigo yo jeje). Además, una muy buena amiga una vez me dijo: "No piense en los que no piensan por usted"...



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