viernes, 29 de octubre de 2010

Anécdotas de un día transitorio

Debo decir con toda certeza que muchas veces nos topamos con situaciones que no muy a menudo suceden, a pesar de que se imponen horarios siempre salen los "domingo 7" (por no decir otra cosa).
Toda la magia del día comienza con una mañana como cualquier otra, Cartago  (MORDOR) bien frió y la cara de palmado sin faltar, como de costumbre (no hay sorpresa). Cuando mi estómago me recuerda que no he comido en horas, me dispongo a buscar y plantear el mejor desayuno con la menor cantidad de mano de obra...típicamente un platillo de cereal con leche cumple las dos condiciones...bueno, al menos la segunda (sorpresa condicional).
A medida que el plato va bajando, se despiertan las funciones cerebrales y se van recordando las pequeñas tareas del día. El escritorio necesita ser ordenado, la compu (todavia caliente de la ultima vez que se usó) debería de encenderse pronto, las copias en vías de resumen se asoman por la cama y la necesidad de empezar se hace cada vez más fuerte.
Iniciar sesión para trabajar implica muchas cosas...entre ellas revisar el correo, el foro, facebook, twitter y todo de nuevo N veces. Internet quita mucho tiempo, o quitaba mucho tiempo. Unos muy buenos amigos míos desafiaron mi integridad y se atrevieron a apostar en mi contra para ver cuanto podía estar sin facebook (pan comido). Si es cierto, suena mal pero se sustenta el animal.
Resumir por aquí, resumir por allá, tareas, quiz y resumir de nuevo comprenden prácticamente ese momento matutino, al menos hasta que mi estómago me recuerda nuevamente que debo comer.
Hacer el almuerzo es toda una aventura... Como todo buen estudiante, la afición por lo rápido y fácil simplifica las duras decisiones, especialmente en la cocina. Las frituras son parte del menú como de costumbre... la parte agobiante es que el sartén siempre se ensucia en la noche y nadie sabe como (sorpresa esperada). De tanto hacer memoria del inventario en la nevera, se descubre que se acaba de tirar tiempo valioso por la borda, pues nunca hay lo que la mente le dice al corazón que le de al estómago. En fin, un pedazo de pollo y arroz ligeramente saborizado con salsa de tomate combinado con un vaso de fresco artificial, hacen que el estómago se calme por un tiempo y provocan a la mente a mandar constantes alarmas de que ya es hora de ir a clases.
Salir del apartamento es otra aventura, bajar las 17 gradas (si, son 17) son el presagio de una pequeña vista climatológica. Solo para que lo tomen en cuenta, si van a salir a Cartago y ven que está lloviendo en el volcán ¡NO OLVIDEN LA SOMBRILLA! de verdad, no se van a arrepentir.
Clases, TEC, compañeros y pequeñas bromas sarcásticas del estado del zombie-curso a entrar son el protocolo de una excelente sesión de aprendizaje. Al menos hasta la frase "saquen una hoja, vamos a hacer quiz" (sorpresa desagradable) y la asignacion de sopotocientas tareas, pero nadie dijo que iba a ser fácil ¿verdad?.
En las últimas agonias de la semana, la travesia de todo Mordor para llegar al mejor servicio de transporte público del país (sorpresa sarcástica en su máxima expresión, pero eso es otro tema) son el broche prefecto para una semana brillante, especialmente cuando se entra en razón de que no tiene tiquete y la oficina ya está cerrada (sorpresa con lágrimas en la cara). Cuando esa pequeña situación no pasa, montarse al bus es tal vez la mejor sensación de todo el transitorio día, empezando por ver amigos en la misma situación y un pequeño tiempo para olvidarse de las obligaciones. A simple vista pareciera que va por el camino de un viaje placentero, y si, empiezan siempre así hasta que el chofer del bus detiene toda la alegria diciendo "central central, tengo problemas con el bus, necesito un 20 en la 10-40" (sorpresa que entristece y enfurece). Es curioso notar el cambio de actitud de todos los pasajeros (me incluyo) y el sentimiento de prepotencia al saber que llegaran a la casa en 4 horas o más.
Pareciera que el día es solo calamidades, pero un abrazo de mamá con noticias de papá, ver a mi hermano y un mensaje de texto de "esa persona especial" sacan sonrisas tan sinceras que todos los problemas se van por la borda...comidita caliente y rica, compañia y un buen programa de anecdotas a contar no le hacen mal a nadie... No estoy diciendo que la soledad sea mala, mas bien es necesaria para conocerse a si mismo, algo fundamental para vivir, lo malo es cuando se acaba y no queda de otra más que empezar la palmada cotidiana del día (sorpresa razonablemente conocida)...
La vida es un ciclo, pero lleno de sorpresas... alguien sería muy incapaz de vivir si solo prestara atención a lo mecanico y no disfrutara de los detalles... ¿verdad? (sorpresa de fin inesperado jajaja)

"que la fuerza los acompañe"

Bruno

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